Tener acceso a mis archivos conlleva un precio que no estás dispuesto a pagar. Puede que ahora pienses lo contrario, pero todo cambia una vez tus ojos acarician estas páginas con tinta de marfil.

— Sylvia Pragolwald, magócrata del Imperio Ethurio.

 

 LA INFORMACIÓN DE ATRHAX Y TODO LO QUE LO RODEA NO PODRÁ SER CONOCIDA POR NINGÚN JUGADOR HASTA NUEVO AVISO

 En estos tomos y pergaminos recopilados por lo largo y ancho de Tierras Desoladas se encuentra una de las informaciones más peligrosas en lo tocante a la magia. Pocas son las personas que tienen o han tenido acceso a los archivos, pues se hayan esparcidos, dispersos entre según qué círculos, o abandonados en algún lugar recóndito y oscuro. 

Por orden, Sylvia Pragolwald explica y detalla sus investigaciones del arte arcano que compete la sutil y oscura rama del viaje entre planos, así como la convocación de distintas entidades demoníacas del cosmos. 

Athrax

Los horrores de Athrax luchando por atravesar los portones que los separan de Tierras Desoladas.

Athrax, o comúnmente conocido por los nuevos pensantes arcanos como “El infierno” o “El abismo”, es el lugar donde moran los demonios y sus secuaces retorcidos. Se trata de un pequeño mundo cuya naturaleza curva la realidad y el espectro de los sueños hasta formar un circuito. La tierra yerma, negra y oscura se extiende como una costra hasta el horizonte, y bajo ella laten millones de corazones podridos bombeando sangre oscura a través de una inmensa urdimbre de túneles. Bulbos carnosos y sanguinolentos, protuberancias y heridas similares a evisceraciones se convierten en la flora del complejo demoníaco, repartidos como una carretera gigantesca que sube y sube hasta tocar el cielo, creando una cúpula cerrada. Al levantar la cabeza se puede ver el otro lado del mundo, la tierra, un punto equidistante donde puede que estuvieras el mes anterior. El centro de gravedad de Athrax funciona a la inversa que en Tierras Desoladas, teniendo por centro una masa de vacío y vapores negros que a veces dificulta la visión de un lado de la terrorífica dimensión al otro.

El origen de Athrax es desconocido, pero el conocimiento de la dimensión y su mundo data del Imperio Ethurio. El estudio de la cosmología abrió la fatídica puerta de este plano, dejándola abierta y con el poder de vomitar los innumerables males sobre la antigua magocracia. El Imperio se vio obligado a archivar, guardar o destruir aquellos conocimientos capaces de volver a conectar ambas dimensiones, aunque no todo pudo ser sellado o destruido…

En la actualidad Athrax es una dimensión debilitada que se superpone a Tierras Desoladas, esto quiere decir que un arcano experimentado en la materia, o simplemente alguien que conozca las palabras mágicas adecuadas puede abrir una pequeña brecha por la que puedan colarse las criaturas abismales u otras aberraciones, Sylvia Pragolwald relata su estudio a lo largo de los años sobre cómo la dimensión ha ido afectando a la vida inteligente tras el cataclismo.

Los Demonios

Inicialmente los demonios eran entes de energía flotando a la deriva por Athrax. No fue hasta que el Imperio Ethurio abrió la puerta de la dimensión que esto comenzó a cambiar. Los demonios adoptan grotescas formas en función de la interacción que tienen con los demás. Estas criaturas se alimentan principalmente de las partes más oscuras de la psique de las razas inteligentes, y evolucionan en función de lo que reciben. Fue así como la dimensión comenzó a ser poblada por criaturas nunca vistas a raíz de la interacción con los arcanos de la magocracia, y lo que era peor, tras aprender de ellos. Como Sylvia Pragolwald explica en los archivos, el imperio se percató de la cota de poder que podían alcanzar los posteriormente llamados demonios -inicialmente eran conocidos como Vanos- cuando replicaron la mente de los elfos y humanos. La única diferencia por aquel entonces entre los demonios y ellos, era que sólo una de las razas estaba decidida a mostrar siempre la malicia de sus corazones.

Una posesión a punto de finalizar con éxito...

Los demonios menores que todavía permanecen en su estado de energía son capaces de fundirse con la mente de un individuo inteligente, alimentarse de todos sus males acrecentándolos, creando nuevos y, cuando están llenos, abandonan el cuerpo tomando forma física. Son dados a las posesiones cuando tienen poco poder o están débiles, y son increíblemente arteros e inteligentes, pues imitan a los grandes arcanos del Imperio Ethurio, teniendo conocimientos de aquella época.

En cuanto a los demonios mayores… Esos son otra historia muy diferente. Sylvia Pragolwald nombra especialmente a cuatro criaturas primigenias, los primeros Vanos que atravesaron la dimensión de Athrax y pusieron un pie en Tierras Desoladas y, por tanto, aquellos que más aprendieron de la magocracia.

Dado que los demonios son criaturas en constante evolución caótica, y que llevan muchísimos años sin establecer aparentemente contacto con Tierras Desoladas, nadie sabe si las criaturas malditas que aparecen en los archivos de Sylvia han podido cambiar o no en rasgos generales, su modo de obrar, o siquiera su estilo de vida o gobierno en Athrax…

Los Primigenios

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