Los Norteños son gente dura y orgullosa, no cederán ante los salvajes.

–Lordan Hauster, Cronista de las Tierras Desoladas

Este castillo, construido con madera en su mayor parte, se alza sobre un pequeño montículo mediante la técnica de la mota y liza. Este estilo de construcción hace que el Castillo de Tarante cuente con una buena defensa ante los ataques, y parece ser que han hecho uso de estas defensas a lo largo de los años. Se encuentra en la parte oeste de la región, colindante al Bosque Verde por el este y franqueado por el mar impenetrable, colocándose en una posición estratégica para controlar dicho mar, así como las tierras salvajes del este.

Historia

Al norte del Continente que una vez fue llamado Ethuria, se localizan los territorios más aislados de todos. La “Región del Norte” como así me he permitido la licencia de denominarlo, es una vasta extensión de terreno, de clima frío y seco en su zona occidental, fría y húmeda en su zona oriental. Según la viejas historias recogidas y estudiadas por este viejo Cronista, esta zona siempre ha sido la menos poblada del continente. Me consta que en época Ethuria el Imperio no tenía demasiada población en esta región, no siendo de su interés. Ignoro los motivos reales de esto, pero al observar por mí mismo el tipo de terreno y clima, uno puede hacerse una idea del por qué.

El clima es frío que cala hasta los huesos. El terreno es agreste, salvaje, aunque es rica en recursos básicos. Los parajes rocosos y forestales se van mezclando caóticamente haciendo difícil aventurarse a campo a través. Solo un deteriorado camino discurre desde el sur, en la frontera de Shamar, trascurre hacia al único núcleo de población civilizado presente en la zona, El Castillo de Tarante.

El Castillo de Tarante

En Tarante, a diferencia de otros castillos como Strauss, Kalrait o de Puerta del Tral, encontraremos fortificación atípica. Tanto del interior del castillo, así como de la pequeña aldea que tiene a su alrededor, no superan los 600 habitantes. Al parecer, son los únicos habitantes en muchas hectáreas a la redonda, quitando a los escasos leñadores o cazadores que habitan cercanos al Bosque Verde y los locos y desalmados que deciden vivir en el peligroso Mar Sahuagin. Dentro de la Fortaleza, como he mencionado antes, el espacio no es tan espacioso como el Palacio Ducal en Puerta del Tral. Pese a eso, hay lugar y espacio para los edificios del Castillo, incluido el llamado Gran Salón, los Barracones de los soldados de Tarante y la sede General de la Orden de la Llama Eterna.

Los Barracones son el espacio donde descansan y entrenan los Soldados de Tarante, no son muy numerosos, pero suplen su inferioridad con experiencia combativa, pues todos son fieles seguidores del conde Sven Ragnarsson o descendientes de sus más allegados venidos de las Islas del Hielo. Además son veteranos que han luchado para defender el Castillo de invasores de todo tipo, desde incursiones Orcas, Sahuagines entre otros. Son una fuerza a tener en cuenta como última línea defensiva civilizada en el norte.

Pero los Soldados de Tarante no están solos en la defensa, pues el Regimiento del Fuego de la Orden de la Llama Eterna, tiene su sede en el mismo castillo y ayudarán sin duda al que desde hace unos años es su Maestre. Sus sacerdotes ofrecen guía espiritual para todo aquel combatiente que lo solicite, sea cual sea su causa. El regimiento rojo está liderado por el semiorco Murdarr Samesnet y por el mismo maestre, el conde Sven.

La aldea de Tarante

Fuera de los muros de madera, se ubica la humilde aldea de Tarante. No es muy grande, y tiene un tamaño similar al que tenía la antigua aldea de Istek años antes de la Guerra de los Ríos. La aldea rodea la muralla del Castillo, pegada a sus muros. La distribución de las pequeñas casas y chozas es un poco caótica y sin un orden establecido. Conforme este humilde Cronista paseaba por sus embarrizadas calles, uno puede escuchar el caótico bullicio de los comerciantes de pescado, cerveza, carbón… Entre otros productos. Esto no parece preocuparle a la gente del norte del continente, sus habitantes son algo distantes y huraños con los extranjeros, los viajeros podrían considerar a los norteños gente no muy normal. Eso sí, son muy leales con los que consideran amigos o aliados de su gente.

La Jarra Hundida

El viajero cansado, puede encontrar reposo en la única posada de la aldea, “La Jarra Hundida”, un agradable establecimiento que siempre tiene sus fuegos encendidos para paliar el frío norteño. Las camas son cómodas y la comida abundante, siendo el pescado en salazón su plato principal. Está regentada por un norteño llamado Gustav Coldet, un hombre rudo pero amistoso si pagas por los servicios de su establecimiento, incluso puede comentar algún rumor interesante del Castillo o de los alrededores.

Herrería de Jarnild

Hay varios establecimientos más a mencionar. La herrería de la aldea proporciona tanto herramientas de ganadería y pesca como cotas de malla y espadas para los soldados de Tarante del Castillo. La propietaria de la herrería es Jarnild Hachatrueno, nieta del célebre herrero Kralin Hachatrueno, el cual dispone de su propia herrería en Puerta de Tral. Por lo que he podido comprobar, la enana Jarnild quiere demostrar su habilidad y superar a su abuelo, ofreciendo su yunque y martillo al señor de Tarante.

Las Baratijas de Lisia

Las Baratijas de Lisia es la tienda principal de la aldea, ofreciendo tantos productos de primera necesidad, así como equipamiento para viajeros y aventureros, Ya sean herramientas como pociones. La tienda es regentada por una semielfa llamada Lisia. Muy educada y agradable en el trato con los clientes. Pude comprobar que muchos de sus productos vienen del Bosque Verde, preguntándole por esto, Lisia me confesó que tiene contacto aun con los elfos del Bosque por su condición de medio elfa. Aunque me confesó que cada vez es más difícil cerrar acuerdos con sus parientes élficos.

Puerto

Debo mencionar por último lugar el puerto y embarcadero de Tarante. Aunque no es muy grande, tiene actividad y suficiente bullicio para ser mencionado. Aquellos que quieran ir al mar impenetrable, o a algunas de las islas alejadas del continente, como la isla del Ocaso o las remotas y hostiles Islas de Hielo, deberán obtener un pasaje a un barco y a un capitán lo suficientemente osado para aceptarlo.

Modo de Gobierno

En el Gran Salón es donde se toma las decisiones que afectan a todo el territorio controlado por el castillo de Tarante. Con una estructura nórdica curiosa, tuve el honor de visitar el Gran Salón, sin embargo, para mi desgracia, el conde Sven de Tarante estaba demasiado ocupado como para atender a este humilde cronista. Y es que el conde es extremadamente reservado, cuando no está de caza o comandando los ejércitos de la Orden de la Llama. De cara al pueblo es su administrador quien da la cara, Gerus Ojovago, un nervudo hombrecillo con mucha labia, pero con la mirada algo perdida, de ahí su curioso nombre. Ignoro como un hombre nórdico consiguió ser el señor de este castillo, pero eso escapa de momento de mí comprensión.

Personajes Importantes de Tarante

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