Oh Espectro, gran señor de la muerte, ayuda a este pobre hombre a que llegue a su destino y comparta salón con Qhrâ en el Monte Celestial.

–Salmo en un enterramiento realizado en Istek.

Cehaiss, el espectro, señor de la muerte. Posiblemente el dios más temido por todos los hombres y mujeres de las Tierras Desoladas. Aun así, venerado por todos los mortales para implorar una muerte sin sufrimiento y un viaje cómodo de su alma al Monte Celestial.

Se conoce solo un templo en las poblaciones de las Tierras, en el Condado Strauss. Sus clérigos, guiados por su funesta deidad, aparecen en las poblaciones siempre que una muerte tiene lugar y le administran los sacramentos del Espectro. 

A estos clérigos se les conoce como los sin rostro ya que suelen ir tapados con un velo negro o una máscara hecha con el cráneo de algún muerto. Vagan de aquí para allá y todos los habitantes de las Tierras los respetan, aunque algunos dicen que más bien los temen, razón por la cual no suelen ser molestados.  

Clérigos de Cehaiss

Los sacerdotes de Cehaiss solo tienen una misión: llevar almas a su señor, para lo que tienen que administrar los sacramentos del Espectro a los muertos y moribundos. Suelen rezar al anochecer y cuando la noche es más oscura, realizando rituales en cementerios o tumbas cercanas. 

Cehaiss no es una deidad que disfrute con la masacre, el asesinato o la muerte de los mortales de la Tierra, él se centra en acoger a los muertos y actuar como juez ante el embarcadero, por lo tanto sus clérigos serán siempre Legales, pues su causa es la de la buena muerte y la de seguir las estrictas normas de su deidad patrona.

Por esta razón los seguidores del Espectro se declaran en guerra permanentemente con los seguidores de Qui'llah, señora de la No-Muerte.

La mayor organización conocida de estos sacerdotes es La Vigilia de Cehaiss, cuya sede se encuentra en el Condado Strauss, desde donde protegen a toda la región de los ríos del mal de Mesrin.

Dogma

Cada ser tiene un eterno lugar de descanso que es elegido para el en el momento de la creación. La vida es un proceso de buscar ese lugar de eterno descanso. La existencia no es más que una pequeña alteración en una eternidad de muerte.

El poder, el éxito y la diversión son transitorios, como lo son la debilidad, el fallo y la miseria. Solo la muerte es absoluta, y solo en su hora señalada. Buscar traer el orden al caos de la vida porque en la muerte hay una finalidad y una fijación de los estados.

Prepárate para la muerte porque esta al alcance y es inflexible. La vida sólo debe ser prolongada cuando esto sirva a la causa mayor de la muerte del mundo.

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