Tierras Desoladas Wiki
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El desierto ofrece muchas más posibilidades de la que uno puede creer ¿acaso no me crees? ¡Los tesoros más fabuloso andan escondidos bajo sus dunas amigo mío!

–Lordan Hauster, Cronista de las Tierras Desoladas

Tomando el camino del sur desde la encrucijada de caminos, se encuentra el sendero que lleva al Desierto de Halem. En esta región es donde una vez y hace siglos, estaba la capital del antiguo Imperio, La ciudad Ambar, dominando todo este continente desolado que una vez fue Ethuria. El desierto ocupa gran parte del sur del continente. Podríamos decir que se extiende más allá, pues la Isla del Wadi no apareció hasta el gran cataclismo, aunque actualmente no se la considera parte del desierto, pese a tener el mismo aspecto.

Historia

Si hay una región donde el Gran Cataclismo resultó de lo más devastador, sin duda ha sido en este lugar. Las viejas crónicas recuperadas cuentan que fue aquí donde los Devoradores de Magia aparecieron, creados por los Magocratos Ethurios. Fueron los principales responsables y quienes, voraces, absorbieron toda la magia de la región incluida la vida misma. Tal fue la catástrofe en la Ciudad Ambar, la capital imperial, que esta zona se tornó en el páramo seco y arenoso que es ahora, y ha continuado así en nuestros días.

No queda nada de aquella ciudad mágica flotante que cuentan las viejas historias Ethurias. Tan solo los restos de su antiguo esplendor, bien sean escondidos o enterrados. Siendo las arenas del desierto la tumba de su exótico pasado. La ubicación de la Ciudad Ambar es a día de hoy, desconocida.

Durante años estas arenas han permanecido inalterables, solamente algunas tribus de humanos y elfos han hecho de ellas su casa, creando algunos pequeños enclaves como el Oasis del Espino o el Oasis de la Sierpe, este último abandonado desde hace más de 60 años.

En los últimos años, el Oasis del Espino y el desierto en general han sufrido un cambio radical tras la subida al poder del Sultán del Wadi, Muhammad Nasir I y su obsesión con controlar todo el desierto. El sultán ha mejorado la pequeña población del Oasis y ha fortificado el puerto del sur del desierto desde donde salen los navíos hacia Puerto Wadi, su capital en la Isla. No es por tanto extraño, encontrar patrullas del ejército del sultán cerca de estos dos enclaves.

Descripción Geográfica

El viajero que empiece el camino del sur hacia el desierto de Halem deberá ir con ropa cómoda para el paso 

Entrada al Desierto de Halem desde el camino del Valle

por la arena así como soportar el sofocante calor que hay en el desierto. Deberá llevar abundante reservas agua, pues es un bien muy preciado en el desierto, más que el oro incluso. El viajero despistado no deberá preocuparse del estado de su odre de momento, pues no tardará en llegar al primero de los tres oasis localizados en la actualidad, el llamado “Oasis Turquesa”. Punto limítrofe entre el valle y el comienzo del desierto. Es parada regular de las caravanas que atraviesan el desierto y se puede descansar y refrescar en sus dulces aguas. Además, el viajero podrá compartir información con otros viajeros, caravaneros o nómadas del desierto, siendo estos últimos verdaderos expertos del desierto, recomendando al lector que hagan caso de sus consejos o advertencias. 

Dejando el “Oasis Turquesa” atrás, uno se adentrará de lleno en el Desierto de Halem. Kilómetros y kilómetros de desierto donde uno solo puede ver una cosa, dunas de arena. El sendero que discurre por las dunas es difícil de ver y de seguir, un camino calzado pero desgastado de época Ethuria, parcialmente oculto por las arenas. No hay una señalización de caminos conocida, por lo que uno deberá saber a dónde se dirige o contar con un guía experto, preferiblemente un nómada de las arenas. 

La ruta principal que siguió este Cronista fue hacía el Sureste, en dirección al siguiente oasis. Sin embargo, hay otros senderos que llevan a otras direcciones, como al Este y al Sur, más peligrosos y traicioneros según afirmó mi guía. Todos los senderos tienen su peligro, ya que el viajero no solo deberá afrontar el intenso calor, la escasez de agua o las tormentas de arena, sino también otras amenazas incursoras, como son escarabajos de considerable tamaño, chacales, y otra clase de bestias. Siguiendo el camino hacia el sureste, se pueden encontrar pequeñas bandas de Gnolls, criaturas mitad hombre mitad perro o chacal, que acechan entre las dunas cercanas al sendero y entre los restos de viejas ruinas Ethurias. Son criaturas peligrosas, fuertes y salvajes, sabiendo pelear bien entre las arenas. Por lo que para los combatientes supondrá un desafío. Consultando a mi guía, al parecer tienen un campamento fortificado en algún punto central del desierto. Llevando allí el pillaje de sus asaltos, sean objetos, suministros o esclavos.

Sin desviarse de la ruta marcada hacia el Sureste, el viajero podrá ver lo que queda de una vieja torre en ruinas. Aunque su estructura se encuentra algo dañada, sigue permaneciendo intacta sin riesgo de derrumbe. Tiene un portón de acero que parece estar cerrado desde dentro. Mi guía me comentó que han sido numerosos los intentos que han sido para acceder a su interior, pero han sido en vano. Los rumores entre los Nómadas apuntan a que esta torre es lo que puede quedar de los antiguos y majestuosos hogares o domicilios de algunos de los Magos del viejo Imperio. Pero a falta de pruebas más contundentes solo se quedan en simples rumores. 

Oasis del Espino

Sin desviarse del sendero hacia el Sureste, se podrá llegar al segundo oasis localizado en el desierto, “El Oasis del Espino”.

Si el viajero hubiera optado por adentrarse hacia el sendero que lleva al Este, antes de llegar al Oasis del Espino, puede llegar a la región conocida como la “Gran Grieta”. Un enorme desfiladero que lleva hacia las montañas del desierto.  

No nos aventuramos más allá del desfiladero. Pero mi guía bien pudo informarme que, una vez pasada la Gran Grieta se comienza el ascenso a las montañas del desierto,  conocidas como “Los Colmillos”.  

Camino hacia los Colmillos

De lo que se puede encontrar al este, más allá de Los Colmillos, es difuso e impreciso. Solo se puede constatar la existencia del último de los tres oasis del desierto conocidos, el “Oasis de la Sierpe”. Hace pocos años era otra parada de caravanas y viajeros como el Oasis Turquesa, pero quedó en ruinas y abandonado tras un ataque de una gran Sierpe. Nada se sabe de la criatura, si se trata de un gran lagarto, dragón o alguna otra clase de criatura. El nombre del oasis se cambió como tenebroso recordatorio de los que lleguen a aventurarse hasta ese desolado lugar.

Muchos son los viajeros o aventureros que han tratado de encontrar la localización exacta de la capital imperial, La Ciudad Ámbar. Los rumores apuntan que está siguiendo también hacia el Este, rodeando Los Colmillos, pero ninguno ha podido confirmar esto. Los que se han aventurado más allá del este no han vuelto, y si lo han hecho han regresado con las manos vacías y con terribles historias sobre un peligroso ser, los Aguijoneadores.

En mi viaje al desierto no he podido ver ninguno, y mi guía se negó en rotundo a llevarme hasta su territorio, hacia el Este. A lo único que pude acceder es a ver un espécimen disecado de Aguijoneador en el Oasis del Espino. O al menos, lo poco que quedaba de él. Son como humanos, pero comparten muchas características con los escorpiones, llevados al tamaño humanoide. Es aterrador pensar el tamaño que puede alcanzar uno de ellos y mucho más pensar que van en manadas, como afirmó mi guía. Siguiendo su prudente consejo no insistí en viajar al Este, hacia donde puede encontrarse la Ciudad Ámbar. Solo puedo sugerir al lector, que la capital escondida debería de estar ubicada en algún punto del territorio de estas criaturas. ¿Dónde exactamente? Lo desconozco.

Un Escarabajo de las arenas

Durante mi viaje por las dunas, pude confirmar que hay otras tribus nómadas que viven en el Desierto de Halem, a parte de El Espino o Los Khusan, como son los Thamud, viajeros y comerciantes de agua de las arenas, los Wahi, mineros y tasadores de piedras preciosas de la Isla del Wadi y actuales gobernantes de todo el desierto gracias a la instauración del sultanato del Wadi, los Chernaov, buscadores de conocimiento del Viejo Imperio, los Kalianos, entre otras. Estas tribus están dispersas en las arenas del desierto, sin abandonar su estilo de nómadas (A excepción de los Wahi).

En el caso de los Kalianos, una tribu formada por elfos rojos, quedé fascinado. No son elfos de los bosques o de ciudad como sus parientes del norte, son elfos de las arenas. Su piel es tostada y bronceada por el sol. Al parecer, a causa del Cataclismo, los pocos elfos que sobrevivieron en lo que es ahora Halem, acabaron adaptándose a su nuevo estilo de vida. Se les conoce por ser buenos cazadores y buenos combatientes en las dunas. Los Kalianos son una de las varias tribus de elfos de las arenas en el desierto, desconociendo el paradero del resto.

Si el viajero sigue el sendero del Sur, dejando atrás el Oasis del Espino, se encontrará con la costa del océano Impenetrable y el conocido como Puerto del Mar Impenetrable, un pequeño asentamiento fortificado que se usa de puerto para cargar y descargar las enormes galeras del sultanato, es poco más que un puerto militar y no tiene comercios de ningún tipo más allá de un par de vendedores de comida. Desde aquí y a pocas millas nauticas de distancia de la costa, se encuentra la Isla del Wadi y la joya de la corona, Puerto Wadi, su capital.

Exótica, es la palabra que se me ocurre para definir el Desierto de Halem. Exótica pero a la vez mortal si uno no sabe de antemano donde ir. El esqueleto del viejo Imperio sigue ahí, en su tumba de arena. Algunos preferirán no saber nada del Viejo Imperio Ethurio y seguir con sus monótonas vidas. Pero otros, este Cronista se incluye, consideran que ha de conocerse mejor nuestro pasado para mejorar nuestro presente y futuro. 

Tribus de Halem

He tenido la oportunidad de explorar el desierto de Halem y sus puntos de interés a lo largo de mis viajes, he invertido una suma considerable para viajar más allá del mar de arena y así aconsejo a todo aquel que quiera seguir mis pasos e investigar en lo inexplorado. Si bien me llevo mucho más que experiencias y recuerdos que no seré capaz de olvidar, tengo la obligación de documentar sobre todo lo que he descubierto para que así podáis llegar a conocer más éste no tan desolado territorio, en concreto de sus habitantes y de aquellas criaturas que he podido estudiar.

Los gigantes

Un Gigante de las arenas

La sensación de infinito que transmite este desierto no tiene rival a la evocación que emite el mar de arena una vez cruzas el desfiladero, la Gran Grieta te permite percibir maravillas que la tierra del continente no me ha llegado aún a transmitir, y aunque probablemente se deba a la falta de experiencia en mis viajes espero que tengáis precaución cuando lleguéis a asomaros por el infinito vacío que el surco de aquella grieta os mostrará.

Allá donde yacen picos con forma de colmillos de bestia podemos encontrar a los temibles Gigantes de las arenas, no he tenido la desdicha de toparme con ninguno de éstos seres pero sí que he preguntado a lo largo del Oasis del Espino al respecto para reunir información sobre los mismos.

Aquellos que se han visto atraídos por el hambre de la fortuna y de una demencia sin diagnosticar han sido escasos, y menos aún los que han vuelto con vida. Aunque he podido cruzar palabra con algunos de ellos una única mujer ha sido capaz de contar su experiencia en el hogar de los temidos y respetados Gigantes de las Arenas.

Su historia reservaré para aquellos bardos que quieran conseguir cantar una oda, sin embargo he podido apreciar que poseen una estructura social que se debe retomar más allá de los tiempos Ethurios, basada en clases muy específicas en las que cada individuo parecía relacionarse con un rango social individual, algo que demostraban con constantes muestras de superioridad e inferioridad y, para mi sorpresa, que ninguno era igual que otro. Su sociedad parecía agruparse en distintas comunidades que se especializaban en distintas tareas, y la lucha de poder que éstos tenían era particular como ninguna, puesto que una traición no era visto como una ofensa, sino más bien como una grosería puesto que no tardaban en reanudar su vida sin llegar a tratar temas como el exílio ni remover el rango actual del susodicho.

Los Gnolls

Un Gnoll asaltante

A diferencia de otras criaturas, las bandas de Gnolls son algo asiduo para aquellos que se desvían lo indebido o que tienen la desdicha de ser asaltados en el camino que discurre entre el Oasis Turquesa y el Oasis del Espino. Estas criaturas son híbridas entre un humano y un mamífero cánido que se asemeja a un perro o a un chacal, suelen merodear los restos de viejas ruinas Ethurias para aprovechar la sorpresa de su emboscada pero por lo visto poseen un campamento fortificado en algún punto central del desierto, uno en el cual guardan sus botines y esclavos de los cual he podido llegar a conseguir este conocimiento.

Uno podría llegar a definir esta especie con suma sencillez al ser criaturas tan primitivas, tienden a ser descritos por sus víctimas como criaturas perezosas y salvajes, confiando principalmente en la esclavitud, el bandidaje y las redadas sangrientas para beneficiarse de comida y armas. Son criaturas que prefieren la nocturnidad y su barbarie parece estar relacionada con la adoración a extrañas deidades, sus particularidades no sabría llegar a definir más que dar pequeños deidades que coinciden, de folclore maligno y posiblemente producto de su propia adoración puesto que no comparten la misma en distintos tiempos.

Más allá de la cultura que éstos posean parecen tener ciertas diferencias en cuanto al híbrido mestizaje que poseen, para algunas tribus resultan ser una sociedad abusivamente patriarcal donde la figura de poder siempre reside en un varón fuertemente decorado por fetiches tribales, mientras que para otras —en concreto las que asemejan cualidades como las hienas— poseen una estructura matriarcal igual de abusiva para el sexo opuesto.

Los Thamud y los Chernaov

Miembros de la tribu de los Thamud

Me gustaría poder explicar ambos por separado pero es una situación compleja explica la existencia de uno sin aclarar la del otro. Ambas tribus son de cultura nómada por lo que comparten lazos relativamente definidos y siempre vagan por el desierto de Halem, sobreviviendo principalmente de la ganaderí­a con animales que varían según el comercio que realizan en su paso por el Oasis, generalmente cabras y camellos que les ayudan a cargar con sus pertenencias, algunos dicen que son de los mejores jinetes que se pueden ver.

Menciono la ganadería en concreto por encima de cualquier rapiña dado que el número de cabezas de ganado simboliza la riqueza de un individuo, y aquí es donde entra la confrontación de ambos clanes que llevan en colisión los unos con los otros desde que se conoce de su existencia. En general, estas sociedades se establecen en lugares en los que los recursos son escasos y por tanto es imposible formar un campamento permanente.

Acerca de su acceso y relación hacia la magia es desconocido, se ha llegado a insinuar que son partidarios de unas tradiciones de índole chamánica/espiritual aunque se ha llegado a encontrar templos en forma de altares o monolitos grabados en los desiertos los cuales visitan de forma estacionaria. En cualquier caso, existen historia de cómo viajeros del desierto con extrañas enfermedades y dolencias se han recuperado extraordinariamente gracias a la asistencia de sus denominados chamanes. Existe la posibilidad de que puedan tener conocimientos de la botánica que nosotros desconocemos, sería interesante llegar a conversar con algún chamán de la tribu para averiguar qué maravillas ocultan sus tradiciones.

Los Thamud son conocidos como comerciantes de agua de las arenas, donde sus precios varían ampliamente según el punto de comercio que establecen, en nuestro viaje nos llegamos a cruzar con un pequeño asentamiento de no más de quince personas, todos ellos pertenecientes a los Thamud, y dado que estábamos viajando cerca de la Gran Grieta, los precios del agua se podían comparar con la compra de una carreta en Galparan, pero si alguna vez os encontráis en el desierto sin agua y carecéis del arte que posee un Thamud para sacar agua de la nada… os recomiendo que paguéis el precio por vivir hasta el próximo oasis.

Los Chernaov son el bando opuesto, su interés en el comercio es más reducido aunque no es de descuidar dada su tradición por ser grandes buscadores de conocimiento del Viejo Imperio en el desierto. Estuve deseando en mis viajes toparme con alguno de ellos para poder admirar cualquier artesanía o hallazgo del enterrado conocimiento del reino Ethurio, pero por mi desgracia no di con ellos por el desierto, si en Puerto Wadi, donde regentan un lugar llamado Madrasa, una especie de universidad. Si alguna vez llegáis a encontraros con alguno en los Oasis espero que tengáis la amabilidad de compartir dicho conocimiento con el resto.

Los Wahi

Comerciante de la tribu de los Wahi

La tribu que habita principalmente en la Isla del Wadi, recibiendo su nombre debido al dominio sobre la misma, originalmente de tradiciones nómadas hace tiempo que las abandonaron para convertirse en una tribu sedentaria que ha alcanzado más poder que ninguna otra.

Gracias a su pericia como comerciantes, los Wahi se han convertido en la fuerza más poderosa del sur. Desde su capital, Puerto Wadi, extienden sus redes comerciales a todo el continente y en los últimos años han expandido sus miras a todo el desierto de Halem, que "controlan" oficiosamente.

Actualmente el sultán del Wadi, Muhammad Nasir I es el gobernante de la isla y del desierto, siendo uno de los patriarcas de los clanes Wahi más importantes de toda la historia.

Dicen los cuentos wahi que su cometido en aquella isla es salvaguardar los terrores que se ocultan en las minas del mundo exterior, una constante batalla que se oculta en las sombras y, que si no fuera por ellos, dichos peligros traerían desgracias inimaginables. Personalmente creo que dichas historias no son más que un cuento para asustar a todo interesado por hacerse con el dominio de dicha mina, aunque muchos mineros confirman que en esas minas no sólo hay riquezas y que en lo más profundo de las mismas hay criaturas indescriptibles.

Los Elfos Rojos

Elfos de las arenas en su campamento

Los Kalianos, o también conocidos como elfos rojos, son una tribu que pertenece a la etnia élfica que reside en las arenas, si alguna vez os habéis encontrado con uno cuyas orejas tuviera escondidas pensaríais que es un humano más del desierto de Halem, de tez tostada y bronceada recorren las arenas como sombras dentro de una cueva. Se remontan a la era del Cataclismo y su estirpe acabó adaptándose a los desiertos como únicamente los elfos pueden hacerlo.

Se conoce que hay varias tribus en el desierto, aunque ésta es la única de la que tengo costancia y contacto, habiendo podido llegar a ver un hermoso puesto de alfarería regentado por un varón kaliano en el Oasis del Espino. Parecen compartir múltiples rasgos psicológicos y morales entre los hermanos del Seldaríe, valoran la intimidad y la tradición, abrazan la libertad de su alma y aquello que protegen lo hacen con suma dedicación.

Se les conoce por ser buenos cazadores y buenos combatientes en las dunas y hay todo tipo de historias al respecto de sus capacidades. Algunos cuentos narran cómo son capaces de ascender por las dunas sin dejar huella alguna, como si su pisada fuera tan liviana como una pluma, también escuché una leyenda urbana acerca de las sombras que se ocultan en la tormenta de arena, si alguna vez habéis llegado a ver siluetas ocultas en las tormentas de arena puede que sean ciertas las historias de que utilizan las mismas para explorar allá donde ningún otro ha podido debido a los peligros del desierto de Halem.

A mi parecer puede que todas las historias tengan su parte de verdad pero que se les atribuya a la única tribu conocida hasta el momento.

Los Kushan

Asaltantes Khusan

Los Kushan son unos nómadas del desierto que no son para nada hospitalarios. Expertos asaltantes de caminos, uno ha de andarse con cuidado cuando se encuentran con ellos. Son tremendamente hostiles y diestros, atacando a los viajeros bien sea por haber invadido su territorio o por el deseo de saquear las pertenencias de los viajeros, principalmente de los extranjeros. Según pude informarme, los Kushan son nómadas belicosos que han tomado las armas contra el Oasis del Espino y otras tribus nómadas del desierto, considerándose los verdaderos guardianes del desierto. Siendo una amenaza constante para el resto de tribus o clanes.

El Espino Plateado

Mercaderes del Espino Plateado

El Espino plateado, o también llamados los "Caravaneros", son la tribu que levantó el asentamiento en el segundo oasis del desierto, llamándose el Oasis del Espino. Al ser los primeros de las muchas tribus nómadas en asentarse, los Espino Plateado empezaron a controlar y defender el oasis, al ser un punto vital y estratégico en Halem.

Los Espino Plateado tienen una buena habilidad para el comercio y la gestión de caravanas. Pueden llegar a montar unas 30 caravanas de una vez para que crucen el desierto hasta el destino necesario para la venta de los productos que atesoran, y no escatiman en seguridad. Al igual que la Tribu de los Wahi, tienen mucho dinero, y normalmente están en guerra comercial con esta tribu para tener el dominio mercantil del desierto y de sus compradores del extranjero. Actualmente controlan el consejo mercantil y la banca del Oasis del Espino, aunque eso es natural si uno se fija en la mayoría de sus integrantes, ¡la gran mayoría pertenecen a esta tribu!

No solo los Wahi los envidia y enfrentan, otras tribus recelan de ellos cada vez más al intentar imponer más sus normas y controles del comercio en Halem. Pero a diferencia de los Wahi, los Espino Plateado carecen de la belicosidad necesaria para alzarse con el poder en el vasto desierto y es por ello que actualmente se han convertido en los vasallos más poderosos de la Isla del Wadi, aunque el sultán los considera un incordio más que otra cosa.

Lugares de Interés

Oasis Turquesa

El oasis turquesa representa la entrada al desierto desde los dos puntos de acceso más conocidos, la encrucijada del camino de Galparan y el Sendero del Sur desde Asufeld.  

Este oasis de aguas tranquilas no tiene nada interesante más allá de que es el último punto donde cualquier servicio de caravanas os llevará en el desierto, pues no se atreven a entrar más allá. Desde aquí parten todos los caminos conocidos para visitar el desierto. 

Gran Grieta

El terreno de la Gran Grieta  es tanto arenoso como rocoso y su paso se torna dificultoso. Un puente de roca natural es lo único que une ambos puntos del desfiladero, por lo que el viajero deberá armarse de paciencia para pasar y no caer a un vacío que se pierde en la mirada. 

Esta zona suele ser merodeada por los Kushan.

Los Colmillos

Denominadas así por la forma de sus picos más altos, con forma de colmillos de bestia. Según me contó el nómada del desierto, se trata de un conjunto montañoso de difícil paso. Hogar de los temidos y respetados Gigantes de las arenas. Si, el lector lo ha leído bien, Gigantes. Parece ser que tienen su morada en algún punto de estas montañas, pero para seguridad del lector no suelen bajar de Los Colmillos, o al menos no es nada frecuente.

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