Tierras Desoladas Wiki
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No ha habido en toda la historia un imperio tan grandioso, bello, pero a la vez tan temido y respetado.

–Lordan Hauster, Cronistra de las Tierras Desoaldas.

Ciudad Ethuria en época Imperial.

El Imperio Ethurio se creó durante el florecimiento de la civilización Magocrata en la Era Ethuria, localizada donde está ahora el Desierto de Halem. Dicho Imperio se extendía por todo el continente y contaba con numerosas ciudades.

La civilización Ethuria se extendía por todo el continente y sus ciudades florecían como centros de arte y estudio de diversas artes y disciplinas, pero era en el de la magia donde más destacaban.

En estas ciudades Ethurias, la magia era el principal recurso, donde los catalizadores de esa magia, los magos, gozaban de posiciones sociales muy importantes.

Estos magos de la civilización ethuria, que empezaron a autodenominarse como Magócratas, eran conocidos en toda la tierra antigua por ser los mejores magos existentes. Sus estudios arcanos y hechizos eran envidiados a la vez que temidos.

Magócrata Ethurio.

Los Magócratas Ethurios no solo eran poderosos magos, sino también los gobernantes de estas ciudades que empezaban a florecer en un Imperio. Mezclaban la política con sus estudios arcanos, y cuanto más poderosos en el campo de lo arcano eran, más poder político abarcaban. En sus grandes y esplendorosas ciudades, los Magócratas se valieron de su magia para sostenerlas en un claro gesto de soberanía, dominio sobre otras razas más retrasadas y la constitución de su imperio.

En estas ciudades construyeron universidades, grandes centros de sapiencia a las que acudían muchos futuros arcanos atraídos por sus secretos, sus maestros y sus poderosos artefactos. A medida que iba pasando los siglos, el Imperio Ethurio fue consolidándose en poder soberano en la Tierra.

Por debajo de los Magócratas o de cualquier arcano de esta era, bien sea por herencia o que habían accedido al privilegio de estudiar la magia ethuria, estaban los seres mundanos. Aquellos que no tenían la capacidad para la magia se les consideraban seres inferiores. Fueron muchas razas, hombre, mujeres y niños que acabaron siendo siervos del imperio o peor, esclavos.

Aunque los Magócratas eran poderosos, solo por encima de estos había una única persona que ostentaba una soberanía a la que incluso los Magócratas se sometían. El poder de todo el imperio residía en el Emperador.

El emperador Ethurio era el Magócrata más poderoso de todos. Maestro de la magia ethuria y soberano de la capital Ethuria, la enorme ciudad Ambar. Su poder arcano era tal que era adorado a un nivel divino y considerado un ser superior por encima de los dioses antiguos. Llegó a un punto en que el emperador prohibió cualquier culto que no fuera a su persona, persiguiendo y castigando con la muerte a cualquiera que rezara a los dioses antiguos de la creación o a sus hijos divinos. Durante esta época, los dioses quedaron olvidados y a la sombra del emperador. 

Representación del Emperador.

No había ninguna familia imperial, ni el emperador tenía descendencia directa. Eran los propios Magócratas los que escogían al emperador, más no era diferente al original. Valiéndose de complejos procesos mágicos ahora olvidados, creaban al nuevo emperador mediante la reencarnación. Usaban un receptáculo, un cuerpo mortal escogido por estos para que el alma del emperador tomara su cuerpo y lo poseyera. De este modo el emperador ethurio nunca moriría y sería eterno.  

Esto no hacía sino reforzar la figura divina intencionada que el emperador quería presentar a los ojos del pueblo llano, pues solo la casta de los nobles y los Magocratos sabían de su naturaleza.  

Todas las razas y culturas de la época se postraron ante el emperador y su imperio, tanto en servidumbre como los enanos, o directamente esclavos como los medianos o los gnomos. Otras razas sufrieron la crueldad de la exterminación, como fue el caso de los primeros elfos, al ser competidores directos del poderoso emperador y su imperio. 

Al reducirse sus enemigos, y no sobresalir ninguna potencia que pudiera hacerle rival, el imperio prosperó y mantuvo la paz durante varios siglos. Las pocas guerras que había en los dominios del imperio eran en sus límites más limítrofes del imperio, organizados por grupos de rebeldes. Pero el gran poder mágico de los Ethurios podía prácticamente con cualquier enemigo, sus ejércitos eran casi invencibles y los artefactos que portaban los generales tenían tal poder que hacían estremecer a sus enemigos, incluso a los más valientes y decididos.  

Todo cambió con la llegada del Gran Cataclismo.

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