Teme a Lham, señor de los mares, pues su furia es eterna.

–Refrán marinero

Lham es el elemental del agua. Señor de todos los ríos, fuentes y lagos de la Tierra. Sus adoradores son principalmente criaturas acuáticas como Koa-Toas, Kappas, Sajuaguines, grandes lagartos, aunque algunos druidas parece que también adoran al señor de las aguas.

Hijo directo de Qhrâ, el señor de las aguas se encarga de proteger todo lo que tenga que ver con su ámbito de sus hermanos. Su enemigo mortal es su hermano Serok, señor del fuego y su hermano Krag también le teme, pues es capaz de destruir la roca y la tierra con su fuerza elemental. Sus otros hermanos Darum y Kalah, mantienen relaciones más cordiales con él.

No se conoce ningún templo grande en tierras civilizadas, pero en Asufeld y en las tierras de los ríos encontramos algunas capillas, se han visto algunos altares alrededor de los ríos o lagos, sobre todo en tierras más salvajes alejadas de las poblaciones.  

Clérigos de Lham

Hay pocos clérigos dedicados a Lham y normalmente llevan un frasco de agua colgando del cuello para tener siempre cerca su elemento principal. Si tienen que rezar lo harán cerca del mar, un río o si tienen la posibilidad, de una fuente, pues las consideran capillas naturales y son sagradas para ellos.

La mayoría de los clérigos permanecen unidos a una región determinada, pero cambian de lugar aproximadamente cada cinco años, ya que creen que permanecer estáticos durante demasiado tiempo produce estancamiento. El clero trabaja para evitar que las fuentes de agua se contaminen, e intercede entre las razas terrestres y marinas. Sus templos son bien conocidos por producir excelente alfarería.

Dogma

Todo está interconectado y es cíclico. El agua siempre triunfa, porque la tierra se disuelve en ella, el fuego es extinguido incluso con el vapor y el aire se convierte en nubes y cae en lluvia, completando el ciclo eterno.

El Señor del agua es el gran igualador y nivelador de los elementos aceptando el cambio pero conservando su naturaleza esencial. No intentes ser lo que no eres; en lugar de ello, destaca en lo que eres y lleva este mensaje de perfección personal al mundo. Sé flexible pero no dejes de ser razonable.

Del mismo modo que la lluvia fluye descendiendo al océano por los pliegues de la tierra y no ascendiendo por las montañas, así las verdades de Lham se extienden a través de la tierra por sus rutas naturales, no por medio de la fuerza. Los misterios de la vida son para ser disfrutados y para que nos asombren, pero debes ser consciente de que algunas respuestas no llegan en este mundo, sino más bien en el siguiente. Date cuenta de que los ciclos de la vida se reflejan en los ciclos del destino y prepárate para pagar el precio o recibir la recompensa por las acciones de tu pasado o de tu futuro.

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