¡Me encanta ir a la Irofina Traviesa! Siempre me lo paso bien a pesar de perder uno o dos dientes. Probar la Irofina, Uhm...¡O mejor no!, que no os pase como a mí y os vomitéis, os meéis encima y lloréis desconsoladamente. Eso si, está riquísima.

–Bob "El penas", Parroquiano de la Irofina Traviesa

Pelea en la Irofina Traviesa.

La Posada Fortificada de la Irofina Traviesa es un gran edificio de dos plantas que se encuentra en la calzada principal que va del cruce del Amberin hacia el Castillo Tarante, en la zona más norteña de la región de los ríos. La posada sirve como zona de paso y de descanso para quienes se dirijan bien al Castillo Reiss pues el camino hacia el castillo parte desde la posada hacia el sureste, hacia el Castillo Aldalón o bien hasta la encrucijada de Tarante y Shamar.

El edificio es un gran caserón de dos plantas, rodeado una empalizada de madera fuertemente construida. Los dueños de la posada la han construido a conciencia para impedir incursiones no deseadas de bandidos o bestias salvajes, o bien para dejar a algún borracho colgado en una de las picas varias horas hasta que se le pase la borrachera.

Dentro de la posada el espacio es amplio, lo suficiente como para que haya una larga barra, un pequeño escenario, y numerosas sillas y mesas, viejas y que han sufrido numerosas reparaciones, repartidas por la primera planta. La segunda planta cuenta con numerosas habitaciones, la gran mayoría son sencillas y poco lujosas, lo suficiente como para echar una cabeza para recuperarse tras la juerga de la pasada noche.

Si hay algo que caracterice a la posada es su ambiente caótico. No hay un solo día en el que no haya alguna pelea o trifulca en el local, bien sea a causa de algún parroquiano o viajero ocasional, o incluso de sus mismos dueños.

Otra pelea en la Irofina Traviesa.

Las jarras vuelan, las mesas se usan como escudos de paves improvisados, los taburetes y botellas como mazas. Un combatiente podría considerar la Irofina Traviesa un campo de batalla en algunas noches cuando la borrachera y el desparpajo alcanza su cenit. Al final del día la posada queda hecha un desastre, pero los dueños siempre encuentran la manera de reparar los desperfectos con misteriosa rapidez y arrojar los cuerpos inconscientes de los caídos a las afueras de la posada sin ningún miramiento.

En la Irofina Traviesa sirven toda clase de comida, siendo la especialidad carnes grasas de todo tipo, desde jabalí hasta venado. También dispone de mucha clase de licores, vinos y cervezas, siendo la única posada que tiene en su establecimiento todas las posibles bebidas de las Tierras Desoladas. Se desconoce como han conseguido importarlas todas, pero los dueños se callan el secreto. Su especialidad es la Irofina, de ahí el nombre de la posada. Una bebida altamente alcohólica que incluso dicen que dan alucinaciones, pocos son los que después de un vaso de Irofina pueden mantener la compostura y no hacer algo impulsivo o descontrolado. Es la bebida que más se bebe en la posada.

Calma tensa en la barra de la Irofina Traviesa.

La posada fortificada de la Irofina Traviesa es un lugar donde toda clase de aventureros, viajeros o gente dispar se reúne para organizar sus aventuras, sus viajes o, sencillamente, disfrutar de una noche muy loca de desenfreno. Algunas autoridades, como los cercanos condados de Reiss o Aldalón empiezan a ver con preocupación sus actividades. Sin embargo, al estar la licencia en regla en la posada, poco pueden hacer de momento.

La posada no tiene un único dueño, sino cuatro. Concretamente el grupo de aventureros que tomó este lugar para ellos cuando expulsaron a un grupo de bandidos que tenía en este lugar su guarida. Tras limpiar la zona de ellos, llevan un año instalados en el edificio, habilitándolo como la posada que es ahora.

Cada uno de los dueños es un aventurero retirado y cumple una función dentro de la posada.

Roido Hectronald, este gnomo es el encargado de las cocinas y de servir todos los platos y bebidas que se sirven en la Irofina Traviesa. Su cocina siempre está grasienta y con una humareda sospechosa permanente, entre risas y risas, salen los platos de comida que, pese a tener una apariencia sospechosa, están deliciosas. También es el creador de la Irofina, siendo un experto destilador y alquimista. Algunos dicen que también es experto en toda clase de sustancias alucinógenas y drogas varias, y es posible que sea el principal responsable de la drogodependencia que se vive en las Tierras Desoladas actualmente.

Krall, el semiorco, cumple múltiples funciones en la posada. Principalmente es el camarero que va de mesa en mesa para llevar las bebidas a los clientes, pero también hace de portero cuando alguien causa más problemas de la cuenta y no tarda en lanzarlo por la ventana. En algunas ocasiones se sube al escenario para hacer su actuación, realizando una danza tribal de guerra orca...Semi o casi desnudo. Su enorme tamaño y corpulencia hace que sea alguien a ser temido si no se le hace caso. Cuando hay una pelea general en la posada, lejos de detenerla, se une a ella con frenesí hasta quedar el último.

Durin Yunquerúnico es un enano encargado de dirigir la barra y servir toda clase de bebidas que dispone la Irofina Traviesa. Aunque siempre esta bebiendo bien de su propia jarra o bien de las jarras de otros que estén en la barra, hayan o no terminado. Durin es un experto en cerveza y siempre está aconsejando a los clientes que tipo de cerveza tomar dado a su estado de ánimo. También, al ser sacerdote de Tempus, atiende a aquellos que han quedado maltrechos o al borde de la muerte. Se rumorea que incluso ha resucitado algún parroquiano tras haber sido aplastado por numerosas mesas gracias a la intervención de su dios. Cuando hay una pelea generalizada, Durin no duda en saltar sobre la barra y poner orden y caos por partes iguales en su establecimiento.

Damien Manosrotas es el mediano responsable de ofrecer espectáculo y diversas actuaciones dentro de la Irofina Traviesa mientras los clientes beben o comen. Usando el pequeño escenario, Damien organiza toda clase de eventos, desde actuaciones musicales de lo más extrañas, bailes de jovencitas o jovencitos semidesnudos o peleas en un improvisado ring con apuestas totalmente ilegales, e incluso algunos rumorean que están amañadas. Damien se encarga también de las finanzas de la posada, de recoger los beneficios que obtiene la posada. Algunos parroquianos se quejan de que sus bolsillos han sido vaciados o que sus baúles saqueados, pero Damien se encoge de hombros, afirmando que la posada no se hace responsable de los bienes perdidos o extraviados.

Tras la Guerra de los Ríos, época durante la cual la posada se convirtió en un lugar de refugio y en la morada de muchos refugiados por la guerra, la Irofina se alza aun con todo su esplendor y con sus dueños más cascarrabias si cabe, cosas de la edad.

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