¡Coged todo lo que podáis pero mantened siempre el honor del ladrón!

–Sacerdote miembro del gremio de ladrones

Roibo es el señor del latrocinio y los allanamientos. Comunmente se le conoce como el dios del honor entre ladrones. En un pasado lejano, a inicios del Imperio Ethurio, Roibo fue un mediano de los bajos fondos de la Ciudad Esmeralda que se ganó una gran reputación como ladrón y que probablemente se convirtió en el primer líder del gremio de ladrones de dicha ciudad.

Poco se sabe de su pasado, pero las leyendas cuentan que llegó incluso a robar en el palacio imperial, estando los magocrátas a los que robó durmiendo en la misma habitación. Se cuenta que fue tan bueno en su trabajo, que estuvo a punto de conseguir robar la gema de la corona imperial mientras el emperador la llevaba puesta, algo por supuesto imposible de confirmar.

Lo que si ha llegado hasta nuestros días es su forma de actuar, pues Robio nunca jamás usó la violencia para cometer sus robos, sino que fue siempre un ladrón honorable y de los que se llaman de guante blanco.

Sobre como ascendió a deidad, nadie lo sabe, simplemente viejo y rodeado de riquezas un día desapareció y no se volvió a saber nada más de él hasta que se le apareció en sueños al nuevo líder del gremio de ladrones revelando su identidad y ordenándole que fundara su iglesia.

Roibo no es enemigo per se de ninguna deidad, aunque no se lleva especialmente bien con cualquier deidad que use la violencia para sus fines como Kovash, Grera, Rodgar, etc.

Es especialmente amigo de Goram por su capacidad de llevarle a nuevos lugares donde descubrir nuevos objetos que robar, igual que Valkner. También siente predilección por Eodas por motivos estrictamente profesionales.

Se sabe que hay un templo en casi cada ciudad, aunque no se sabe muy bien donde se encuentran. También se conoce a Roibo como la deidad patrona del Gremio de ladrones, por lo que es de suponer que en cada lugar donde haya una sede del gremio, habrá una capilla a Roibo.

Clérigos de Roibo

Los sacerdotes del dios del guante blanco nunca dirán en público que lo son, pues muchos de ellos están o se les asocia con crímenes, allanamientos y con el Gremio de Ladrones, por lo que en muchas ciudades irían a la cárcel.

Rezan a su dios patrón al amparo de la noche y normalmente siempre momentos antes de cometer un golpe. La gran mayoría multiclasean con la clase pícaro y son expertos ladrones que ayudan a los suyos a conocer la palabra de su santo patrón.

No son una iglesia organizada ni jerarquizada y cada templo va un poco a su aire. Cada cinco años se reúnen los principales sacerdotes de las Tierras en un lugar conocido como Guarida del Pícaro Supremo, de paradero desconocido. Se dice que es el templo más grande de esta religión y que en su interior se guardan tesoros desaparecidos hace milenios incluso, fruto de los grandes robos de Roibo y sus gentes.

Dogma

Si hay algo que desees o necesites, cógelo, pero nunca por la fuerza. Hay algo hermoso en la seducción, en ganarte la confianza de tu víctima antes de robarle silenciosamente. Busca no solo el placer de un trabajo bien hecho, sino la satisfacción de no haber usado la violencia, ya que eres un perfecto caballero, no un matón.

Nunca robes al que tenga menos que tú, o al que esté pasando por un momento de necesidad, a no ser que le sobren las posesiones materiales. Lo importante es la gloria de un buen espectáculo, y este no es el robo en sí, sino el revuelo que se arma después, de modo que intenta robar cosas tan caras y a gente tan famosa como sea posible, al menos una vez, para que tu acto, y no tu nombre, pase a la leyenda.

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