Tierras Desoladas Wiki
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¡Capitán más vale que rece a Valkner si no quiere que el barco acabe en el fondo del mar!

–Timonel a su capitán en medio de una tormenta.

Cuenta la leyenda que Valkner era un mortal con gran pericia en el mar. Posiblemente el mejor capitán nunca vistos en la época en que los mortales empezaban a navegar. Eso hizo que Qhrâ lo convirtiera en divinidad, pero Vlakner era orgulloso y altanero y rechazó el don que le imponía Qhrâ. Al ver esto, la deidad suprema lo maldijo por el resto de los tiempos y lo fusionó con su propio navío, obligándolo a cuidar de todos los marineros durante mil millones de años si quería volver a ser quien había sido.

Valkner es un dios caprichoso, muy cercano a Goram, pues los dos gobiernan sobre prácticamente los mismos ámbitos pero en diferente medio. Si os embarcáis, más os vale rezar a Valkner para tener un viaje seguro.

Hay bastantes templos y capillas dedicados a Valkner, prácticamente en todos los asentamientos con puerto es posible encontrar una capilla al menos y un sacerdote consagrado del padre de los marineros. Su templo más importante es la Casa de las Olas, en Asufeld. También hay una capilla en Istek, en Puerto Wadi y en el castillo de Tarante.

Clérigos de Valkner

Algunos clérigos de Valkner actúan como capitanes de barcos, pero la mayoría sirven como oficiales de un barco. Pocos son los que sirven como piratas pero muchos son los que disfrutan sirviendo a su patria como corsarios.

Cuando están en un puerto los clérigos de Valkner sirven como apoyo e incluso financiando a marineros con una mala racha e incluso ayudando a las familias de aquellos marineros que han desaparecido en alta mar.

Algunos también dirigen flotas y los clérigos de Valkner suelen contribuir, si no patrocinar por completo, expediciones para explorar el mar o viajes largos debido al reto y a las oportunidades que suponen.

La iglesia de Valkner es pequeña pero muy influyente en las zonas costeras. En las zonas de interior, apenas es conocida.

Dogma

No hay nada más vigorizante que enfrentarse a los elementos. La sensación del viento y las salpicaduras del mar en el rostro y el balanceo de la cubierta bajo los pies es la mejor sensación del mundo. Si la humanidad tiene que expandir su alcance, los hombres atrevidos deben desafiar a la suerte y atreverse a lo imposible. La emoción de la exploración es más dulce que el vino o el ron. Siempre hay riesgo, pero sin riesgos la vida esta vacía.

La vida debe de ser vivida y aceptar las consecuencias. Las lealtades de cada uno van primero con los compañeros, después con la nave y luego con Valkner, que protege a todos los marineros. No confíes en que la mano del señor de los navíos siempre vaya a sacarte de las dificultades, porque eso es mimarte y lleva a carecer de la capacidad de desafío y el espacio necesario para crecer. En su lugar, Valkner ayuda a los que activamente resuelven sus propios problemas, ayudando a que sus planes funcionen.

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